Este afónico traidor que doblega
el alma
respira cadencioso sobre el asfalto
marcando el camino
de un compás del silencio que describe un
nuevo inicio.
Sabemos de trasformaciones,
del augur que nos mira desde la
esquina
intenta descifrar las coordenadas
para instaurar los cimientos.
Una vuelta más en este teatro
giratorio de la vida
apaciguando mareas
entre el azul, el amarillo, el
blanco y el rojo
degustando
oportunidades como quien saborea un postre,
tratando
de conquistar el mundo en acordes propios.
No sabemos
muy bien como se creó el mundo
pero
quizá
los
acordes se volvieron locos cuando te hicieron las manos
el ritmo
se volvió loco cuando te hicieron el cuerpo
la danza
se volvió loca cuando te hicieron los pies
los
sonidos se volvieron locos cuando se hicieron la voz
Flamenco.
(2011)


